Entrenamos el equilibrio

11/06/2020
Laia Planella | Educadora Física Deportiva de MIFAS Active (Col. 59.361)

Para evitar las consecuencias de perder el equilibrio, es importante reeducar y entrenar nuestro cuerpo. Con un entrenamiento adecuado, puede mejorar notablemente.

Con el paso de los años o debido a una enfermedad, las personas pierden movilidad, agilidad y capacidad para mantener la estabilidad. Esto hace que se pierda corrección postural, que aumente la dificultad de mantener el equilibrio y por lo tanto que haya riesgo de caídas.

Para evitar las consecuencias de perder el equilibrio, es importante reeducar y entrenar nuestro cuerpo. Con un entrenamiento adecuado, puede mejorar notablemente.

Sin equilibrio, nuestro día a día se complica ya que las habilidades motrices básicas, que son todos aquellos movimientos que se presentan de forma natural en los humanos, giran a su entorno. Así pues, tiene un papel relevante porque es uno de los sentidos fisiológicos que nos permite realizar las habilidades motrices con éxito y mantener adecuadamente la posición de las diferentes partes del cuerpo en el espacio, la orientación espacial y la regulación del mismo espacio.

¿Qué necesitamos para mantener el equilibrio?

Necesitamos que estos tres sistemas funcionen correctamente y coordinados:

  1. El sistema vestibular del oído. Ubicado dentro del oído interno tiene la función de enviar al cerebro información de las aceleraciones y desaceleraciones. El cerebro transmite las órdenes a los músculos que permiten que nos mantengamos en equilibrio al recibir los mensajes.
  2. La vista. A través de ella percibimos el entorno, donde estamos situados y la distancia o profundidad de los objetos.
  3. El sistema propioceptivo. Sensores ubicados en el cuello, la espalda, las articulaciones y los pies encargados de transmitir la información de la parte del cuerpo que soporta más peso y de indicar dónde tenemos el cuerpo con respecto a nuestro entorno.

Si alguno de estos sistemas no funciona correctamente o la información no llega al cerebro, puede afectar al equilibrio.

¡Mejorar el equilibrio es posible!

El equilibrio se puede entrenar y mejorar. Podemos reeducar y entrenar nuestro cuerpo para recibir e interpretar la información que perciben nuestros sentidos. Pero para que este entrenamiento sea realmente útil, debe ir acompañado de ejercicios para mejorar la fuerza de las extremidades inferiores y de toda la musculatura que rodea la columna vertebral. Además, debe ser funcional para la actividad diaria de cada persona.

Hay que partir de la base de que cada persona tiene una afectación diferente, una fuerza y ​​desequilibrio diferente y, sobre todo, unas características y necesidades diferentes. Por lo tanto, el entrenamiento debe ser individualizado, y es necesario que lo planifique y lo coordine un Educador Físico Deportivo como nuestra entrenadora personal.

Desde nuestro Centro de Salud y Deporte MIFAS Active te ayudamos a mejorar el equilibrio a través de un entrenamiento totalmente personalizado y adaptado a ti.